miércoles, 9 de octubre de 2019

Cartas a Octubre, 2019

Cuando caen las hojas y la brisa se enfría me pongo a escribir a un antiguo amigo.
Llevo años recopilando esas cartas en pequeños vídeos que luego me gusta recordar para sentir más cerca el otoño y aunque me lleve su tiempo, el regalo que me queda después siempre me hace sonreír.

Este 2019 estuve a punto de no escribir, por lo menos no cada día, pero es irresistible o más bien... inevitable, así que aquí estoy. Cumpliendo lo único donde sí soy constante.

Querido, muy querido, Octubre:


miércoles, 7 de agosto de 2019

Verano de ....

mierda.

El verano era un lugar seguro cuando era pequeña, lo peor que podía pasar es que me mandasen cuadernillos de refuerzo super aburridos, pillar piojos, quemarte con el sol o que pusiesen capítulos repetidos de Art Attack, del resto siempre he mantenido un buen recuerdo, campamentos, playa, familia, helados y muuuuucho tiempo libre, pero tiempo bien aprovechado.

Ahora han cambiado las cosas y no me gusta nada. No solo me toca madrugar de lunes a viernes, sino que además los findes desearía al menos tener que trabajar para no sentir que pierdo el tiempo. En Madrid no hay playa, ni planes improvisados, ni diversión, ni piscinas cercanas, ni nada que me guste. Mi propósito es no volver a pasar el verano en la capital y este es el motivo: 

miércoles, 17 de julio de 2019

En espera


No siempre arrancamos, no siempre tiramos.

Eso me ha pasado durante un tiempo, me encontré hundida en un océano de dudas, algún que otro miedo y frenos que me dejaban en una sala de espera. Y está bien, porque creo que de todo se aprende, pero también decirlo en voz alta ayuda, ya sea para solucionarlo... o para decirle a otra persona que no está sola, que yo también sigo siendo una niña perdida.


A veces nos encontramos en una pausa que se hace demasiado larga, frustra y confunde a partes iguales, pero bueno, a lo mejor, el truco para todo esto... es darle al play.

lunes, 22 de abril de 2019

Buscar trabajo es un trabajo

Os pongo en situación, con 19 años salí del nido. Fui afortunada por poder elegir y mis padres me dieron ese impulso final para lanzarme a la aventura en Inglaterra, creía que eso me había hecho fuerte, que lo peor había pasado, me despedí de mi familia y me planté sola en un pueblecito. Durante un año trabajé y estudié, algún que otro día comí solo cereales porque no llegaba a fin de semana (ahí se paga cada semana, no cada mes) pero, ante todo, me esforcé. Regresé a España para formarme y obtener el título universitario en Comunicación Audiovisual, con ilusión, ganas y una sensación de "cuando salga me voy a comer el mundo".


No creo que haya gastado cuatro años de carrera, no me quedé parada, aprendí por mi cuenta y mi CV cada vez tenía más formación y experiencia que mostrar. Y llegó el momento de hacer prácticas universitarias, a diferencia de otros compañeros, mi problema fue que tenía demasiadas empresas interesadas en mi perfil, lo pasé mal por no saber qué opción me gustaba más y finalmente tomé mi camino. Esto me dio confianza, me hizo creer que efectivamente valía, porque creo que valgo. Obviamente soy joven, no tengo años de experiencia trabajando como senior en una empresa, pero no considero que me haya quedado quieta. Además de ilusión, ganas de tener un puesto relacionado con lo mío y disposición a seguir aprendiendo, tengo una mente con ideas brotando y mis medios para llevarlas a cabo.

Las prácticas fueron saltando de empresa a empresa, hasta que mis ahorros no dieron para más trabajos no remunerados, creía que valía, pues todos me querían en su empresa, lo que no descubrí hasta el final es que lo que más les gustaba de mí... era que les salía gratis.


¿Cuál ha sido mi sorpresa ahora? Buscar un trabajo de verdad, porque aquí hay trampa. Todos piden años de experiencia, juventud, multitask, una cartera de clientes... todos piden un milagro. No conozco a ningún amigo (o amigo de) que cumpla estos requisitos con menos de 25 años si además han estado en la Universidad. Piden ideas frescas e innovadoras, pero no nos dejan hablar. Gritamos, pero ellos están sordos.

Como digo en el título, buscar trabajo es un trabajo. En mi área prima la creatividad, debes ser llamativo, original, captarles con el asunto de tu mail. Eso equivale a echar más de un día para dejar tu CV perfecto, ingeniártelas para que el diseño sea bonito. Y, por si fuese poco; crear un reel, portfolio, cuidar redes sociales y tener referencias. Todo antes de que tú puedas decir "hola".



Además de eso tenemos la otra parte, con toda una cartera de muestra, falta algo que puede determinar tu valía, la carta de presentación. Uno puede pensar que con un copia y pega bien hecho puede valer, pero no. Cada oferta de trabajo solicita tiempo y atención, debes leer bien los requisitos, ver si te adaptas, he encontrado algunos puestos que tienen hasta preguntas escondidas en su descripción. Todos quieren que te mueras por ese puesto, que solo les quieras a ellos, que lo des todo en un mail... pero luego nunca contestan.

No, no estoy quejándome por no tener trabajo en mi sector. Estoy quejándome del tiempo que implica realizar todo un proceso, como si esto fuese los Juegos del Hambre, para ni siquiera recibir una confirmación automática que me digan que esos 15 minutos escribiendo han llegado a su servidor.
Estar sin trabajo conlleva angustia, estar pendiente del móvil por si alguien llama, contestar a muchos comerciales que te han pescado en una de esas llamadas, decir que no estás interesado y seguir esperando que la pantalla se encienda con alguien dándote una oportunidad. Pocos han nacido con un trabajo asignado, creo que en mayor o menos medida, todos hemos tenido que luchar por un puesto. ¿Tan difícil es tener empatía? Cuando digo a una empresa que me ilusiona trabajar con ellos lo digo de verdad, no espero que me den el puesto por caerles bien, pues sé que hay muchos que valen más o tanto como yo. Pero sí exijo un "ok", una señal, alguna respuesta de cortesía, un poco de esperanza a alguien que lleva mandados más de 100 correos personalizados.



Mi ilusión y ganas no han disminuido, de hecho no puedo quejarme, porque irónicamente he encontrado un pequeño empleo y eso hace que mientras busque "algo de lo mío" tenga un dinero con el que pagar el alquiler y unos pocos gastos. Sigo accediendo a los portales de trabajo más que a mi instagram, repitiendo el proceso a diario, sin ser tentada por tirar de un mail genérico, preparada para una oportunidad, un consejo, lo que sea. Horas de búsqueda que al final, se han convertido... en mi nuevo trabajo.

viernes, 12 de abril de 2019

Tim Burton casi mata a Dumbo

Si hay un estreno que llevaba tiempo esperando era el de Dumbo. De pequeña era mi pequeña adicción, al igual que otras tantas de Disney, hasta que mis padres me prohibieron ver Dumbo. La causa era sencilla, no podía parar de ver la peli y eso llevaba siempre a un disgusto enorme. 



Era pequeña, pero no tonta, no me pillaba por sorpresa que encerrasen a la mamá de Dumbo, sabía que se iban a reír de sus orejas, estaba preparada para el miedo y confusión cuando el elefantito se ponía trompa (nunca mejor dicho). Era consciente de dos cosas, la primera, que jamás querría probar el alcohol si eso conllevaba tener pesadillas. La segunda, que siempre iba a llorar como si fuese mi primer visionado. Una de ellas cambió con el tiempo... pero yo seguí llorando.

Dumbo te hacía no querer crecer incluso más que Peter Pan, porque separarse de mamá cuando ibas a clase dolía, pero imaginarte que le encerraban solo por intentar defenderte generaba una angustia aún peor. El lado positivo es que además de generar un pequeño trauma tenía su huella de película Disney, esa pluma que te alentaba a volar, o en un caso real, a soñar.

El caso es que con esta premisa era de esperar mi expectación por la nueva versión, sé que no era una recreación de la original, pero se comentó que algunas escenas se iban a conservar y puesto que en el trailer se escuchaba la famosa melodía de su banda sonora (hijo del corazón), pensé que al menos esa escena se iba a quedar.



Aquí llega la parte de spoilers, es fácil intuir que si escribo esto es porque no me ha terminado de convencer el film, pero ahora voy a desmenuzar mis razones. Si todavía no la has visto no voy a ser yo quien te detenga, porque de verdad me interesa saber qué opinión despierta la película, pero a mí, me ha dejado un pelín decepcionada.

Tim Burton no me cae del todo bien, comprendo que una marca personal siempre es algo que debe tener prioridad en cualquier trabajo, sus obras se distinguen a la legua, pero... ¿hasta qué punto no eclipsan al argumento? Hay películas que sí, van de la mano con el director, "Charlie y la fábrica de chocolate" es el mejor ejemplo de adapatación donde Burton puede sacar chicha; un imaginario increíble, fantasía y un tinte cruel disfrazado de inocencia.



Pero con Dumbo eso no se hace. Vale, te cargas todos los números musicales, creas una trama diferente, metes muchos personajes nuevos que no terminan de cuajar, cambias el escenario y ahora los animales no hablan pero entienden perfectamente al humano. Puedo consentir ese quiero y no puedo de un Dumbo real, pero no quites los sentimientos. Al final lloré más con un trailer previo a la película que con las casi dos horas de proyección. No me angustié con la espera de mamá Jumbo, cuando llegó Dumbo simplemente había llegado, era monín, pero no parecía un deseo de su madre. Así mismo la escena donde el bebé se escabulle por la noche para visitar a su mamá en su particular prisión se acorta, es bonita, te da pena, pero se hace muy breve. No conectas con la relación madre e hijo, solo esperas que se reúnan porque así deben ser las cosas, pero no entiendes cómo un recién nacido puede luchar tanto por su mamá con la que ha pasado unos pocos minutos.


Y ese es el gran error, porque sí, tenemos la escena de pompas con figuras, tenemos miedo, fuego, humillación, pero no hay amor. Da igual si hubiese quedado moñas tener una escena de dos minutos donde alguien se sintiese realmente triste. No era tan descabellado siendo que de primeras se crea ese paralelismo entre Dumbo y los niños, ambos a su manera añoran una figura materna importante. Era la oportunidad de que esa ausencia no fuese solo el motor de la trama, sino también motivo de momentos no tan alegres más que justificados.

Es por eso por lo que el nuevo Dumbo no me convence, no es tan protagonista como debería ser alguien que da título a una obra, simplemente es una buena imagen que vender, porque es pequeño, bonito de ver y además vuela. Tim Burton podía haber dejado su ego a un lado, era compatible dejar huella y respetar algo tan sencillo como la unión principal, en su lugar, casi mata (literalmente) a Dumbo.