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jueves, 5 de marzo de 2020

Darse cuenta


Son dos horas largas de espera, de mirar por el rabillo del ojo y suspirar
y no te das cuenta.
A lo mejor me despierto antes, con más ganas o un lunes no me parece tan horrible
y no te das cuenta.

Es que a ti no te sonrío como a los demás
y no te das cuenta.
Ando pendiente de que vuelvas
y no te das cuenta.

Estás en mis letras, canciones y versos
y no te das cuenta.
Hay canciones con tu nombre
y no te das cuenta.

Seguramente no te imaginas que venir a hablarme es el tema de conversación con mis amigas,
que por una palabra tuya hasta me compraría tabaco,
te preguntaría qué tal estás,
pero qué tal estás de verdad.
Y querría que riésemos,
solo un poquito más.

Mientras pienso en qué decirte
tú sales a fumar
y me quedo quieta
por si por un segundo
te vuelves a girar.

Y me doy cuenta
de que sí te has girado.

Y me doy cuenta
de que me has buscado.

Y me doy cuenta
de que me estás gustando.




viernes, 14 de febrero de 2020

No era el momento

Fuiste un títere en mi teatro, una apuesta con amigas,
pero eso tú no lo sabías.
Te hice creer que a lo mejor tenía interés,
yo solo quería huir un momento
y tú fuiste la carretera perfecta.

Fuiste cómplice de un crimen que no conocías,
pero me perseguiste por las vías.
Te retrasé la hora para llegar antes,
yo lo veía como un cuento
y tú fuiste la anécdota perfecta.

Madrid se convirtió en un laberinto un lunes por la tarde,
con gente tropezándose y bares de malasaña vacíos.
Mi voz se puso rebelde y el chiste se contó solo.
Las horas pasaban demasiado lento.

No tener miedo a tener miedo,
viajar en escalas,
reír sin gracia
y despedirnos con frío.

Fuiste todo lo que no quería que me hiciesen,
pero contigo me dio igual.
Te dejé en leído un par de veces,
yo no tenía el valor suficiente para decir adiós
y tú al final lo escuchaste.

Madrid fue testigo, de lo mal que me porté contigo,
con rencor por un dolor ajeno.
Mi plan nunca fuiste tú, no era el momento.
Gracias por creer que sí.


miércoles, 29 de enero de 2020

Ya nos conoceremos


Algún día, cuando menos lo esté esperando, nos veremos de verdad.
Cruzaremos más de cuatro palabras de cortesía y los "¿qué tal?" tendrán interés.
La ventana dejará de serlo, se derretirá el cristal.
Será una puerta que por fin abra nuestras ganas.
Y nerviosa por fin nos tomaremos esa caña.
Llegarán días donde te evitaré porque nos agobiaríamos pronto.
Otros donde el mejor descanso serás tú.
Más tarde me iré y tendremos que buscar excusas.
Hasta que llegue la manga corta y tus tatuajes.
Con una lista de películas malas en Netlfix que debemos ver.
Y comida a domicilio que no deberíamos comer.
Pero serán buenos días de verdad.
Sin embargo toca esperar,
pasar lista,
hacer tareas
y contar los días.
Hasta que algún día
ya
por fin
nos conoceremos.

lunes, 16 de abril de 2018

Era esa



Era la chica que escuchaba Arctic Monkeys por las mañanas,
con mala cara cuando le daba la gana,
resaca otras tantas,
sin tener que explicar nada a nadie,
sin estar pendiente del móvil,
sin ser otra que agradase.


Cuando quería, tenía el rimel en las mejillas,
cuando quería, me compraba tacones para tenerlos de fondo de armario,
cuando (te) quería, se rompió todo.

La que ladraba y mordía,
ahora ladro, me quedó afónica,
pero no muerdo,
porque me importa(s).

Nunca fui de drogas pero a tu mierda estaba adicta
con camisas que fingían estar todo en su orden
tirándolas al suelo cuando prefería el caos
odiándolas todas cuando oía tu nombre.

Buscando el vino barato más bueno,
el que siempre va bien con un par de cocacolas
y el pelo largo al aire, revuelto,
el que siempre va bien con cualquier copa.


Perdida, entre ciudades,
entre besos, entre un montón de ropa,
entre sentimientos, entre mensajes,
entre sábanas y ver qué película toca.


Yo era esa chica,
ni estabas en mi mapa.

Y ahora ya te has ido,
vuelvo a ser fuerte, ahora estoy salva.

domingo, 18 de febrero de 2018

Ojalá



Ojalá no equivocarme, ojalá no llorar por nada, ni por nadie,
ojalá reír en voz alta, ojalá tomar solo buenas decisiones,
ojalá adelgazar, ojalá pasar menos tiempo en el móvil,
ojalá viajar mucho, ojalá aprender algo nuevo,
ojalá hacer muchas fotos, ojalá organizarlo todo más
ojalá ahorrar, ojalá no perder a nadie
ojalá me llame, ojalá me quiera...

Ojalá te equivoques, ojalá llores por nada y por alguien,
ojalá te quedes en silencio, ojalá tomes malas decisiones,
ojalá engordes sin que te importe nada, ojalá pases horas y horas hablando por teléfono con alguien que sí te importa,
ojalá te quedes en casa porque quieres, ojalá recuerdes algo viejo,
ojalá no dependas de la cámara, ojalá improvises más
ojalá te gastes el dinero, ojalá pierdas solo lo que no necesitas,
ojalá te atrevas, ojalá te quieras

jueves, 26 de junio de 2014

En embankment toca despedirse


A veces cuando desvías de tu trayecto y simplemente subes unas escaleras  descubres que nada es coincidencia y mucho menos cuando tu escenario es Londres, un paseo simple y tampoco fue tanto el tiempo que estuvimos ahí, pero os aseguro que el resultado, tanto para la memoria como para presumir después de imágenes fue impresionante. Me declaro muy fan del cielo londinense de ese instante, no exagero, en las fotos no hay nada editado, era así de precioso y único.